Salud

Miomas Uterinos: Síntomas, Causas Y Tratamientos

27 Jun , 2017  

Los miomas uterinos son los tumores benignos más comunes en mujeres que se encuentran en edad fértil. Por increíble que parezca, no están asociados con el riesgo de cáncer uterino, por lo que es poco probable que se convierta en algún tipo de cáncer.

Embarazo y miomas uterinos

Estos están formados por células musculares y otros tejidos que crecen dentro o alrededor de la pared del útero. Varían en tamaño, desde indetectables por el ojo humano, hasta masas voluminosas que pueden distorsionar y agrandar el útero.

Es común que quienes lo desarrollan puedan tener uno o múltiples. Por otro lado, una gran cantidad de féminas llegan a presentar miomas uterinos en algún momento de la vida. Sin embargo, la gran mayoría no lo sabe porque a menudo no causan síntomas.

En el caso que se presenten algunos signos, pueden estar influenciados por la ubicación, tamaño y número de fibromas. Estos son los más comunes:

  • Períodos menstruales que duran más de una semana
  • Sangrado menstrual abundante
  • Dolor en las piernas
  • Micción frecuente
  • Dificultad para vaciar la vejiga
  • Estreñimiento
  • Dolor de espalda
  • Período menstrual doloroso
  • Sangrado variado durante el mes
  • Infertilidad
  • Abortos espontáneos

Tipos de miomas uterinos

Estos bultos no cancerígenos, generalmente se clasifican de acuerdo a su localización. Suelen crecer en diferentes lugares, dentro o sobre el útero, es decir:

  • Intramurales: son el tipo más común. Estos aparecen dentro de la pared muscular del útero. Pueden crecer a gran tamaño y estirar el área donde se ubica.
  • Submucosos: crece en la capa muscular media. No son tan comunes como otros tipos, pero cuando se desarrollan pueden causar sangrado menstrual.
  • Subserosos: se proyectan hacia el exterior del útero. Pueden crecer lo suficientemente grandes como para hacer que el vientre parezca más abultado a un lado.
  • Mioma pediculado: cuando los tumores subserosos desarrollan un tallo, se convierten en este tipo de mioma.

¿Qué los ocasiona?

Investigaciones y experiencias clínicas apuntan que estos surgen a partir de una célula madre en el tejido muscular liso del útero. Esta célula se divide repetidamente, creando una masa firme y gomosa distinta del tejido cercano.

Entre otros factores se incluyen:

  • Cambios genéticos: especialmente cuando hay cambios en los genes que difieren de los de las células normales del músculo uterino.
  • Historia familiar: con frecuencia hay una historia de fibromas en mujeres de la misma familia.
  • Hormonas: el estrógeno y la progesterona juegan un papel fundamental, estas masas contienen más receptores de estas hormonas. Una vez que se llega a la etapa de la menopausia tienden a encogerse debido a la disminución en la producción de hormonas.
  • Otros factores: el primer período menstrual antes de los 10 años de edad, consumo de alcohol, anomalías en el sistema vascular, obesidad, deficiencia de vitamina D, el consumo de carnes rojas y la raza.

Los patrones de crecimiento varían; pueden crecer lentamente, permanecer del mismo tamaño o expandirse a gran velocidad.

Diagnóstico y tratamiento

Los miomas uterinos con frecuencia suelen encontrarse accidentalmente durante un examen pélvico de rutina. El médico puede sentir irregularidades en la forma del útero, lo que sugiere la presencia de estos tumores.

Para determinar que esto sea así, se pueden ordenar las siguientes pruebas:

  • Ultrasonido
  • Pruebas de laboratorio
  • Imágenes por resonancia magnética

Lo más probable es que el médico desarrolle un plan de tratamiento basado en la edad de la paciente, el tamaño y la salud en general. Por lo que se puede recibir una combinación de tratamientos.

Para quienes presentan síntomas, existen métodos que pueden ayudar a mantenerlos controlados. Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Medicamentos para regular los niveles hormonales: pueden ser recetados para mantenerlos controlados. Esto eventualmente detendrá la menstruación hasta reducir el tamaño de los mismos.
  • Dispositivos intrauterinos: liberan progestina de manera que se mantengan bajo control los síntomas.
  • Miomectomía abdominal: esta cirugía se realiza para extirpar los crecimientos grandes o múltiples.
  • Ablación endometrial: esta intervención consiste en eliminar el revestimiento del útero para controlar el sangrado intenso.

En caso de que la condición sea muy grave y no se obtiene respuesta a otros tratamientos es posible que la paciente deba someterse a una histerectomía, es decir a la extirpación del útero. No obstante, esto significa que no se podrán tener hijos en el futuro.

Para todos los procedimientos; excepto para la histerectomía, los tumores más diminutos que el médico podría no detectar durante la cirugía eventualmente podrían crecer y causar otro tipo de síntomas.

Embarazo y miomas uterinos

Las mujeres que los poseen cuentan con más probabilidades de presentar problemas durante el embarazo y el trabajo de parto. Esto no significa que habrá problemas, pues la gran mayoría puede sobrellevar el embarazo con normalidad.

miomas uterinos

Las complicaciones más comunes son:

  • Posición del bebé
  • Desprendimiento de la placenta
  • Parto prematuro
  • Cesárea

Esto no debe significar gran preocupación, todos los obstetras deben tener la suficiente experiencia en el tratamiento de los miomas uterinos y el embarazo. En ocasiones suele ser una necesidad que se consulte a un especialista de embarazos de alto riesgo.

Alternativas naturales para reducirlos

Si no se mantiene una alimentación sana, el cuerpo no responderá a los suplementos o terapias que se necesiten de acuerdo al consejo médico. Por lo que se sugiere establecer una dieta que permita crear un cuerpo sano.

Los mejores alimentos para ello incluyen:

  • Fibra: ayuda al cuerpo a deshacerse del exceso de estrógenos. Consume preferiblemente vegetales de hoja verde, brócoli, acelga, quínoa, semillas de chía o de linaza y frijoles.
  • Granos enteros: las buenas opciones de granos enteros incluyen el arroz integral, avena, centeno o trigo sarraceno.
  • Evitar los anti-nutrientes: estos afectan especialmente los órganos reproductores en la mujer. Evita grasas saturadas, cafeína, alcohol y comida chatarra; todo esto contribuye a la producción de estrógenos.

De igual manera, una gran cantidad de hierbas ayudan a reducir el dolor, controlar el sangrado menstrual y a su vez aumentar la circulación. Estas incluyen:

  • Raíz de jengibre
  • Hoja de frambuesa
  • Diente de león
  • Té verde
  • Vinagre de cidra de manzana

La mayoría de estas no deben utilizarse durante el embarazo o período de lactancia. Por lo que es recomendable acudir a una cita con el médico de confianza para consultarle qué tratamientos naturales se pueden realizar en casa.

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